Prueba de esfuerzo
Electrocardiograma mientras el corazón trabaja. Es el estudio del dolor que solo aparece al esforzarse.
Qué mide
- Qué mide
- Registra el electrocardiograma, la presión arterial y los síntomas mientras el paciente camina en banda con carga progresiva. Busca isquemia que no se ve en reposo, arritmias que aparecen con el esfuerzo y cuánta actividad tolera el corazón antes de dar señales.
- Duración
- Entre 30 minutos y 1 hora
- Preparación
- Sin ayuno. Traer estudios previos si los tiene y la lista de medicamentos que toma. Además, ropa cómoda y tenis.
- Qué se siente
- Es un ejercicio real y cansa: se camina hasta alcanzar una frecuencia objetivo o hasta que aparece un síntoma. Se vigila en todo momento y se detiene en cuanto haga falta.
- Referencia de otro médico
- No
- Entrega de resultados
- El mismo día
- Dónde se realiza
- En el consultorio
Qué se ve
El esquema enseña la FORMA de la prueba, no un protocolo. Cuántas etapas se completan depende del protocolo y de cada persona: los cinco escalones son una escalera, no una cuenta. No declara ninguna medida — no hay velocidades, inclinaciones ni tiempos.
- 01
- Reposo. El trazo de partida, con el corazón en calma: es lo único que alcanza a ver un electrocardiograma de consultorio.
- 02
- Etapas. Duran todas lo mismo y cada una pide más que la anterior: la banda va más rápido y más inclinada.
- 03
- Recuperación. La prueba no termina cuando dejas de caminar; esta parte se registra igual que el esfuerzo.
- 04
- Registro. El electrocardiograma corre de principio a fin, y la presión arterial se toma a lo largo de la prueba.
Hay un tipo de dolor que un electrocardiograma en reposo no puede explicar: el que aparece al subir escaleras o caminar rápido y cede al detenerse. Cuando el corazón está en calma, las arterias parcialmente estrechas alcanzan a cubrir la demanda y el trazo sale normal. La prueba de esfuerzo crea la demanda para verlo.
Además del hallazgo eléctrico, el estudio da un dato que sirve al paciente en su vida diaria: cuánto esfuerzo tolera con seguridad. Eso orienta desde una rutina de ejercicio hasta una decisión quirúrgica.
No todos los pacientes son candidatos. Un problema articular, una arritmia activa o una presión descontrolada pueden contraindicarla, y en ese caso hay alternativas.